Respondemos las preguntas más frecuentes sobre las características y cuidados de una piel sensible.



1 – ¿Cuáles son las características de las pieles sensibles e intolerantes?

Reacciona más que una piel normal, es hiperreactiva. Sufre picazones, acaloramientos, hormigueos y picores.

Estas sensaciones de incomodidad, a veces acompañadas de rojeces, aparecen de forma exacerbada como reacción a estímulos de diferente naturaleza que normalmente no deberían provocar irritación: físicos: (radiaciones UV, calor, frío, viento, etc.), químicos (cosméticos, jabones, agua, contaminación, etc.), psicológicos (estrés, emociones, etc.) y hormonales (ciclo menstrual, etc.).

Esta hipersensibilidad de la piel es el resultado de una disminución de su umbral de su tolerancia.
Cuanto más sensible es la piel, menor es su umbral de tolerancia.

Dos factores principales son responsables de esta disminución del umbral de tolerancia:

– En primer lugar, la epidermis de las pieles sensibles e intolerantes presenta una alteración de su función de barrera. Este fenómeno favorece una deshidratación de la piel y, sobre todo, la penetración de agentes potencialmente irritantes.

– Las pieles sensibles e intolerantes también se caracterizan por una superproducción de radicales libres asociada a una secreción anormalmente elevada de citoquinas, moléculas proinflamatorias.


2 – ¿Qué precauciones hay que tomar para aliviar una piel sensible e intolerante?

– Consulte a su dermatólogo para que identifique los factores que provocan o agravan la reacción cutánea.

– Lávese el rostro con un producto de higiene calmante de muy alta tolerancia: sin perfumes ni conservantes ni tensioactivos.

– Séquelo cuidadosamente.

– Aplique delicadamente, 1 ó 2 veces al día, un cuidado de muy alta tolerancia (sin perfumes ni conservantes ni tensioactivos) que luche contra la reacción inflamatoria.

– Aplique con delicadeza, 1 ó 2 veces a la semana, un cuidado hidratante intenso (mascarilla).

– Evite la aplicación de productos antienvejecimiento. Los activos que contienen generalmente (ácidos de frutas, vitamina A, retinol) pueden provocar irritaciones.

– Evite las intervenciones dermatológicas (peelings, dermoabrasiones, laserabrasiones) y con mayor motivo los actos quirúrgicos (liftings, etc.).

– Tenga cuidado. Limite las exposiciones al sol o al frío, así como la ingesta de líquidos calientes. Desconfíe también de algunos calmantes.


3 – ¿Qué precauciones hay que tomar si su rostro presenta rojeces, descamación y ligeros picores?

Además de seguir los consejos de su dermatólogo, debe tomar las siguientes precauciones:

– Lávese el rostro, por la mañana y por la noche, con un producto de higiene suave que contenga activos antifúngicos saneantes.

– Aclare abundantemente su piel con agua pura y séquese suavemente sin frotar.

– Aplique 1 ó 2 veces al día un cuidado que contenga activos que luchen de forma duradera contra la proliferación de Malassezia, calmen los picores y atenúen las antiestéticas rojeces.

– Adopte una higiene de vida “antiestrés”. Tómese el tiempo necesario para relajarse y limitar las tensiones.