Una piel hidratada parece más radiante, llena de vida; su textura es más suave, lisa, flexible y, además, está mejor preparada para defenderse de agresiones como el sol, el frío, la polución… Que tu piel retenga el agua necesaria para su buen funcionamiento y mejor aspecto depende, en parte, de VOS. No sólo de crema vive una piel bien hidratada.


El agua y la piel

Más de una cuarta parte del agua que hay en nuestro organismo está en la piel.
Que el cutis sea elástico y luminoso depende en gran medida del contenido hídrico en la capa córnea, que debe ser del 13%. Cuando esta tasa baja por debajo del 10%, la piel se seca y marchita.
PARA MANTENER LA HIDRATACIÓN…

1. No dejes de tomar dos litros de agua diarios y, si haces deporte, un poco más.

2. Controla los factores ambientales. No expongas el rostro a la intemperie sin una hidratante con protección UV y vitaminas antiradicales.

3. Recuerda que las pieles grasas también se deshidratan, aunque la presencia de sebum lo enmascare. Usa una hidratante libre de aceites en gel o en suero. El frío y el sol son peligros inminentes para las pieles secas.

4. No te olvides de las mascarillas hidratantes. Usa y abusa de estos productos que hidratan hasta las capas más profundas de la piel. Para rentabilizar sus beneficios, aplícalas tras una exfoliación.

5. La hidratante puede ir sola, pero el maquillaje no. Aplica el fond de teint tras la crema cotidiana. Si tienes el cutis seco, te durará más y no se cuarteará.

6. La piel trabaja por el día para protegerse y aprovecha el sueño para repararse. Ayúdala aplicando una hidratante de día y una regeneradora por la noche.