Recientes estudios demuestran que el 30% de los niños tienen dificultades o problemas para dormir. En esta nota te contamos la importancia de proporcionar un buen descanso para los más pequeños

 

Debemos ser conscientes de que un bebé tiene particularidades dimensionales y fisiológicas que hacen que necesite un descanso diferente.

Por ello, los padres deben facilitar las condiciones óptimas para que los más pequeños puedan dormir cuanto necesiten en la primer etapa de su desarrollo.

Dormir es una necesidad muy particular, cada bebé tiene patrones definidos, el rol de los padres es instruirlos en una filosofía del sueño.

El sueño de los recién nacidos no es consistente: en términos generales las primeras semanas pasan muchas horas despiertos.

La rutina del sueño

Es por ello que se recomienda a los padres enseñar hábitos de descanso. diferenciando entre el día y la noche.

Durante el día, lo ideal es gestionar juegos y actividades que estimulen al bebé. A medida que llegue la  hora de dormir, iremos reduciendo todos esos estímulos.

Además conviene acostumbrar a los bebés a dormir en silencio y a oscuras por la noche y con algo de luz y ruido ambiental durante el día, para que vayan aprendiendo a distinguir.

Está comprobado que mientras los niños duermen se activan las hormonas que influyen en su crecimiento, recobran la energía, están más dispuestos para aprender, con un óptimo sistema de defensas y buen estado de ánimo.