Una preocupación de muchos padres es la verdadera nutrición de los más pequeños. Los alimentos que se venden en los kioscos de las escuelas no son 100% saludables. En esta nota te damos algunos datos sobre la importancia de la alimentación saludable en los chicos.

Algunos consejos

Cuando los chicos van a la escuela, es complicado seguir su alimentación. La recomendación es en estos casos es prepararles desde casa una merienda rica en frutas, cereales y agua. Estas meriendas ayudarán a tener un control sobre lo que el niño come y cuáles son sus gustos para que coma saludable.

La Organización Mundial de la Salud indica que "la nutrición es la ingesta de alimentos en relación con las necesidades dietéticas del organismo. Una buena nutrición (una dieta suficiente y equilibrada combinada con el ejercicio físico regular) es un elemento fundamental de la buena salud.

Una mala nutrición puede reducir la inmunidad, aumentar la vulnerabilidad a las enfermedades, alterar el desarrollo físico y mental, y reducir la productividad.”

La importancia de la alimentación saludable

En 2016, 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos. Dato de la Organización Mundial de la Salud.  

Alimentar correctamente a los chicos colaborará con la prevención de enfermedades, como diabetes, obesidad, enfermedades no transmisibles, entre otras.

Las bebidas y comidas que consumimos normalmente son altas en azúcares y esto perjudica altamente nuestro sistema y sobretodo de los más pequeños ¿Cómo alimentar a los chicos saludablemente?

Ideas para cuidar la salud

  • Usar aguas saborizadas de manera natural. Esto se puede hacer colocando en una jarra de agua rodajas de algunas frutas (naranja, limón, manzana, etc.)
  • Controlar la información nutricional de los alimentos prefabricados.
  • Cuidar el consumo de sal en las comidas. Limitar su uso o reemplazarlo por sazonadores sin sal.
  • Preparar platos de comida combinando vegetales, frutas y proteínas.
  • No sólo tener en cuenta las verduras, sino también frutas y hortalizas (cebolla, brócoli, albahaca, entre otras).
  • Reemplazar el aceite común por aceite de oliva.